22 ago. 2017

Acopio Investigación amor, sexo y tribu

Amarse a uno mismo, liberarse en el sexo.Un encuentro genuino La necesidad de la tribu  El amor es una palabra que no se define con el lenguaje existente. Abarca miles de emociones y sensaciones. El lenguaje que conocemos no sirve, a veces, incluso dificulta la comunicación.A pesar de esta conclusión y con mi más sentido intento, tratare de poner en palabras escritas lo que me está pasando.El verdadero amor no es posesivo, el verdadero amor te libera. Se ama a muchos, pero más debemos amarnos a nosotros mismos. Encontrarse con uno, sentirse y respetarse son las bases de la armonía del ser genuino.¿Difícil? Extremadamente, en una sociedad estructurada, llena de normas y vagamente acertada a la hora de facilitar la felicidad en los seres humanos.La vida está hecha de momentos, pero siempre debemos enfocarnos en el presente. Mirar hacia adelante provoca miedo, frustración, negatividad e infinidad de sentimientos cagadores del amor. La estructura nos hace mirar hacia adelante y entonces logra lo que quiere…controlarnos a través de nuestros temores.Amor y sexo van de la mano, pero a veces no. La energía sexual es la más fuerte en los seres humanos y es la más reprimida. ¿Por qué? Antiguamente dejarse llevar por impulsos sexuales podía provocar enfermedades, contagios y, en consecuencia, lo más instintivo que era la continuación de la especie, se veía afectada. Las enfermedades de transmisión sexual se volvían endémicas, con un impacto negativo sobre la fertilidad.
 Entonces se empezaron a reducir las poblaciones poligamias. Lo normal era que unos pocos machos monopolizaran el apareamiento con múltiples hembras con el objetivo de aumentar la prole. Aquellas pequeñas sociedades con un máximo de 30 individuos sexualmente maduros los brotes de infecciones de transmisión sexual duraban poco y no tenían mucha importancia en el desarrollo social. Que lastima que desaparecieron…yo seguramente fui parte de alguna. Extraño mi tribu.
 Me gusta llamarlas tribus con vínculos de amor.Se caracterizan por permitir la creación de grupos de gente cercana que puede ayudar a criar a los hijos e hijas. Y es que, aunque la pareja formada por los padres biológicos no siempre sea la encargada de criar a los más pequeños, casi siempre hay un círculo social protector alrededor del bebé, y puede incluso que en ciertos contextos esta modalidad de crianza sea más beneficiosa. En estas situaciones, el amor puede ser visto como el pegamento que mantiene unido a este círculo de personas dedicadas a la cría y que se sustituyen las unas a las otras. A fin de cuentas, los roles de "figuras protectoras", como cualquier otro rol, son intercambiables. Esas tribus hoy son impensadas. Y entonces el sexo y la energía sexual no se reprime, se comparte en la tribu. Esta explosión, contiene en sí misma una variedad de sentimientos, deseos, necesidades por cumplir, pensamientos, entre otros; que son lo que impulsan esta fuerza. Cada persona tiene una energía sexual diferente, generada por condiciones y situaciones distintas. Estas dependen de la vida de cada uno, y precisamente por esto, es que es tan poderoso este lazo energético del sexo.Esto no es una locura ya que, si lo analizamos, desde la historia, la monogamia no ha salido victoriosa en todos los sentidos. Los seres humanos por instinto natural, animal y sexual, poseen una energía del sexo que los lleva a ser atraídos por otras energías sexuales. Llevando así a tener varias parejas, sea al mismo tiempo o durante la vida.
En la tribu no hay que luchar con la monogamia social que es diferente de la sexual. Ninguna de las dos a mi parecer es sanas.La monogamia sexual, pues, es un fenómeno bastante raro en la naturaleza, ya que casi todas las especies que se reproducen sexualmente y cuidan a la cría con una pareja específica, copulan con otros a la mínima de cambio, para luego seguir dedicándose a la vida en familia con la pareja de siempre. En estos casos hablamos de monogamia social, es decir, un patrón de comportamiento guiado por las circunstancias y no por la genética  “ENCUENTRA LA VERDAD DIVINA EN EL PROFUNDO MISTERIO DE TU ENERGÍA SEXUAL”– ALEJANDRO JODOROWSKY  Como organismos vivos, nosotros somos un sistema de bio-energía dinámica. Nuestra salud y energía se apoyan en un fuerte flujo de bio-energía hacia el sistema de chakras. Desde allí, la energía fluye a través del sistema de acupuntura hacia todos los órganos y tejidos, y cualquier sobrante fluye hacia fuera, para formar el aura etérea alrededor del cuerpo. El chakra del sexo es nuestro más fuerte generador de bio-energía. "Cuando conviertes a dos en uno solo, y cuando conviertes el interno como el externo, y el externo como el interno, y lo alto como lo bajo, y cuando conviertes al hombre y a la mujer en un solo ser, para que el hombre ya no será solo hombre ni la mujer sea solo mujer, entonces entrarás al universo." Según Oso, el sexo debería ser tomado simplemente como una forma más de hacer fluir la energía, ni positiva ni negativa, tampoco espiritual, simplemente neutral. No debemos ir en contra ni tomar actitudes extrañas sobre el sexo. Debemos permitirnos ser andrógenos y captar las energías sexuales de nuestra pareja y las parejas que tuvo. El ADN se transmite entre todos.La mejor forma de que el sexo sirva como canal de flujo de energía, es cuando lo tomamos como algo natural, como una forma de dialogar con la naturaleza, de ser el uno con el todo. Una vez logramos participar del sexo conscientemente conseguimos trascender el sexo en sí.Grandes filósofos han hecho posible la aparición de un tipo de pensamiento lo suficientemente abstracto como para diversificar las formas de amor: amor por la comunidad, amor por los amigos, amor por los hijos, amor por los hombres, amor por las mujeres con canales de energía sexual abiertos. En la tribu, todos estos vínculos se caracterizan por permitir la creación de grupos de gente cercana que puede ayudar a criar a los hijos e hijas. Y. En estas situaciones, el amor puede ser visto como el pegamento que mantiene unido a este círculo de personas dedicadas a la cría y que se sustituyen las unas a las otras. A fin de cuentas, los roles de "figuras protectoras", como cualquier otro rol, son intercambiables. Y que a su vez permita la fluidez de la energía sexual en el grupo como lo más puro del deseo humano sin condicionamientos. Solo respetando el instinto,No hay nada en la naturaleza ni en nuestra genética que parezca ir en contra del sexo consentido entre seres que así lo deseen. La represión es social Es posible, incluso, que la evolución natural en algunos años vea estos escarceos con buenos ojos. Y entonces en la tribu surge el amor compañero: Unión de los elementos de intimidad y compromiso. En este caso, es un amor cuya ambición es la preocupación por la felicidad y el bienestar del otro. Es un cúmulo de necesidades como el apoyo social, el apoyo emocional, la comprensión mutua y la comunicación. Las personas que viven este tipo de amor se sienten íntimamente unidas y comparten tanto sus emociones, sus conocimientos o sus posesiones.


“El instinto erótico pertenece a la naturaleza original del hombre. Está relacionado con la más alta forma de espíritu”. Carl G. Jung, psicoanalista suizo.


@carolaursen